10.14.2015

Zanele Muholi






























































































"Zanele Muholi, fotógrafa y artista visual sudafricana de 41 años. Negra y lesbiana. Estas son las credenciales de una mujer que ha hecho de su identidad su trabajo, reconocido con numerosos premios internacionales, el último, el Príncipe Claus del Ministerio de Cultura holandés.

Son malos tiempos para el colectivo LGTB (lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales), castigado judicialmente en la mayoría de países del continente, y perseguido por la intransigencia de una sociedad y gobernantes que los ven ajenos a lo africano.
 
Ahí entra la Zanele activista, la que desde hace más de una década decidió poner su talento al servicio de todos esos gais, lesbianas o transexuales que se juegan el tipo. “Soy ante todo y primero de todo, una activista que con mi cámara consigo más visibilidad para la lucha contra la discriminación”, advierte al ser preguntada por su trabajo. Ahora tiene en Johannesburgo, la ciudad donde reside, dos exhibiciones en marcha: Mo(u)rning (un juego de palabras en inglés entre Luto y Mañana) en el Museo Wits y, en la galería Stevenson la que lleva por título De amor y pérdidas. Las dos exposiciones son un conjunto de fotografías y vídeos que sirven de guía y hemeroteca para conocer de primera mano la vida cotidiana de lesbianas y homosexuales negros sudafricanos. Sus sufrimientos y sus alegrías.

Sudáfrica es sobre el papel un oasis para los homosexuales. Tras la segregación racial del apartheid, la nueva Constitución democrática de 1994 se esmeró en huir de las discriminaciones y así en 2006 se convirtió en el primer país africano que autorizó el matrimonio gay, equiparándolo en derechos y deberes al de hombre y mujer. Un éxito que, sin embargo, no siempre viene acompañado a pie de calle, sobre todo entre las clases pobres negras, abiertamente homófobas.

“Yo soy negra y lesbiana y por eso me es más fácil retratar a homosexuales negros porque yo vengo de ahí y sé de qué hablo y por lo que pasan”, explica Muholi, que antes de salir del armario trabajó como peluquera. Seguramente, a raíz de ese oficio, tiene la buena manía de sacar la mejor cara de sus modelos, a los que peina y maquilla cuidadosamente antes de cada sesión."


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