5.14.2014

Sascha Schneider


Experimentó en vida la felicidad de la gloria y el reconocimiento como artista, pero también fue vilipendiado por ser homesexual y tuvo que buscar refugio en el exilio. Tras una muerte prematura a los 57 años causada por un accidente lamentable —bebió un líquido quitamanchas al confundirlo con agua—, fue condenado al olvido más profundo.








Sascha Schneider, nacido en Rusia en 1870, residente durante parte de su vida en Suiza y Alemania y fallecido durante un viaje en barco por la zona lacustre del norte de Polonia en 1927, fue uno de los primeros artistas en mostrar abiertamente su homosexualidad y reflejarla en su obra. Como pintor, ilustrador, fotógrafo y escultor destacó, desde finales del siglo XIX, por la representación directa y explícita del cuerpo masculino según los cánones de la belleza clásica y con intención homoerótica.











Primera exposición en los EE UU   

La exposición Nude in Public: Sascha Schneider. Homoeroticism and the Male Form circa 1900 (Desnudos en público: Sascha Schneider. Homoerotismo y la figura masculina en torno a 1900) reivindica y recupera la obra de un gran artista que tuvo la mala suerte de vivir a las puertas de una época de convulsiones sociales, económicas y políticas. La muestra, que puede verse hasta el 8 de diciembre, en el Leslie-Lohman Museum of Gay and Lesbian Art de Nueva York, es la primera que lleva a los EE UU una antología del artista.

Graduado en la Academia de Bellas Artes de Dresde, Schneider participó activamente en los orígenes del movimiento de la freikörperkultur (cultura libre del cuerpo), una vigorosa corriente de pensamiento que, a partir de 1900, proclamaba la práctica del nudismo y la gimnasia como defensas contra los efectos negativos en la salud de la industrialización. Una parte considerable de los promotores de la corriente de pensamiento también defendían la homosexualidad.











Ejercicios al aire libre

Elevado a la fama cuando el escritor Karl May le encargó varias portadas para su novelas, Schneider consiguió una plaza universitaria como profesor y empezó a pintar y dibujar obras donde idealizaba el cuerpo masculino. Consideraba que era necesario retornar a la idea clásica de la perfección corporal mediante el ejercicio al aire libre, preferiblemente en estado de desnudez.

Enemigo de ocultar su homosexualidad, el artista fue chantajeado por un amante despechado, que amenazó con revelar las preferencias sexuales del artista, consideradas delito en Alemania por entonces. Se refugió en Italia, donde la tolerancia era mayor y sólo regresó a Alemania al estallar la I Guerra Mundial. Fue uno de los fundadores de un gimnasio para hombres, de donde tomó apuntes del natural y consiguió modelos para sus cuadros.











Confianza desvergonzada

"Mientras que la historia del arte es abrumadoramente una historia de imágenes de desnudos femeninos, por un breve momento y en Alemania la historia del arte fue, en cambio, una historia del desnudo masculino", dicen los organizadores de la exposición quienes consideran a Schneider como el pionero de ese "momento histórico inusual" durante el cual mostró con una "confianza desvergonzada" imágenes de "cuerpos masculinos hermosos y fuertes", tal como pensaba que debía ser la juventud alemana si lograba "deshacerse de los efectos enervantes de la vida moderna y volver a su vitalidad natural".

La obra del pionero, no marcada por el erotismo o el deseo, sino por la virilidad y la belleza, cayó en el olvido tras la llegada de los nazis al poder y el establecimiento de la alemanidad como condición pura e ideal en la cual no tenían cabida las desviaciones. Los cuadros, fotos y dibujos de Schneider fueron recuperados por el coleccionista Hans-Gerd Röder, que a los veinte años descubrió por casualidad un lienzo del artista, quedó fascinado y se dedicó a buscar y recolectar más piezas.


Artículo de20.minutos